La Iglesia del Pacto Evangélico se identifica como una Iglesia Apostólica, una
Iglesia Universal, una Iglesia Reformada y una Iglesia Evangélica.
Tiene su origen en el mandato de Cristo: Id y haced discípulos a todas las naciones,
y es el fruto de siervos y siervas de Dios, de varias nacionalidades, que
a lo largo de la historia han cumplido esta encomienda.
La Iglesia del Pacto se sitúa en la Reforma Protestante iniciada por Martín Lutero,
que tuvo en Olavus Petri--estudiante sueco en Wittenberg--un discípulo
que vivió la emoción de las 95 tesis propuestas por Lutero. Olavus Petri llevó
consigo las enseñanzas bíblicas del reformador alemán que dieron origen a
la Iglesia Luterana de Suecia, que puso las bases de la instrucción bíblica de la
Iglesia del Pacto.
En Suecia, así como en otros países europeos, siervos y siervas de Dios, inflamados
por la lectura de la Biblia y por una relación personal con Jesús, se propusieron
predicar y proclamar las Buenas Nuevas al mundo, y así nació la Sociedad
de Misiones que posteriormente se separó de la Iglesia Luterana. Como
denominación, la Iglesia del Pacto nació durante el despertar espiritual que
vivió Europa en el siglo 19.
Su apego a las Sagradas Escrituras le da a la Iglesia del Pacto la característica
de un movimiento de vida, pero esto no quiere decir que la Iglesia del Pacto
menosprecie la importancia de la doctrina.
Afirmamos que estamos ubicados en el amplio campo de las iglesias evangélicas.
Tenemos historia. Tenemos bases firmes.